Los microchips de identificación electrónica para mascotas, que cumplen con las normas ISO 11784/85, son dispositivos pequeños, del tamaño de un grano de arroz, que se implantan debajo de la piel de los animales para identificarlos de manera única y permanente. Estos chips no son rastreadores GPS, sino que contienen un código numérico único que se registra en una base de datos, permitiendo la identificación del animal y su dueño en caso de pérdida o robo.
Características principales de los microchips ISO 11784/85:
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Cumplimiento de la norma ISO 11784/85:
Esta norma internacional garantiza la compatibilidad y la interoperabilidad de los microchips y lectores, permitiendo que los microchips puedan ser leídos por cualquier lector que cumpla con la norma
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Lectura con lector específico:
Para acceder a la información almacenada en el microchip, se necesita un lector específico que cumpla con la norma ISO 11785, que define las especificaciones para la lectura de estos dispositivos.
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Identificación única:
Cada microchip contiene un código numérico único de 15 dígitos que sirve como identificación permanente para el animal.
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Durabilidad:
Los microchips están diseñados para durar toda la vida del animal y no requieren mantenimiento. Tiene un periodo de batería superior a 10 años.





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Implantación segura
El microchip se implanta mediante una inyección subcutánea, generalmente entre los omóplatos, y utiliza materiales biocompatibles para evitar reacciones adversas
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Aplicación:
Los microchips se pueden aplicar a partir de las cuatro semanas de edad del animal, sin límite de edad.
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Beneficios:
Los microchips ayudan a la identificación de mascotas perdidas o robadas, facilitan el acceso a servicios veterinarios y permiten un registro completo del historial del animal.
